SEPTIEMBRE
2014
N°11

LA NEL EN ACCIÓN
Autismo

Un campo abierto
Juan de Althaus

Como asociado de la NEL Guayaquil y director de publicaciones de la Universidad Casa Grande (UCG), agradezco la oportunidad de haber podido organizar la proyección de Á ciel ouvert, de Mariana Otero, en el auditorio de esta casa de estudios. Con cerca de 150 asistentes, Magali Merchán, coordinadora de la carrera de Educación Inicial de la facultad de Ecología Humana, abrió el evento señalando que en la UCG se forman a los futuros pedagogos, teniendo en cuenta la particularidad de cada niño, sin etiquetarlos. Piedad Ortega de Spurrier, miembro de la AMP y de la NEL, continuó con una breve presentación del documental. Luego de su proyección, se realizó un interesante cine foro conducido por Piedad, Mayra de Hanze y Elena Sper, también miembros de la AMP y de la NEL.

El documental de Mariana Otero es de larga duración. No es de duración corta el trabajo que se realiza en Le Courtil. Para que Mariana se insertara en el trabajo de la institución, como parte del abordaje de la psicosis en niños, necesitó tiempo y orientación. Probablemente, filmó centenares de horas, como si fuera un "tiempo eterno" –como comentó Stevens-, pero no filmó todo el tiempo que tenía la cámara sobre su cuerpo. Por otra parte, sólo seleccionó una hora y cincuenta minutos. Esta selección implica escansiones de las escenas filmadas, como actos en parte calculados. De allí pasó a la edición de los fragmentos de película: ¿Qué motivo ese ordenamiento y no otro? Son elecciones propias de ella, que de alguna manera respondían a su pregunta por la locura.

La película nos enseña algo de esa continuidad entre el cuerpo y el Otro, entre la palabra dicha y escuchada, entre el agujero y el no-agujero, es decir, la fusión de los tres registros de lo real, simbólico e imaginario, característicos de la psicosis. Para el público neurótico, el documental a veces da la sensación de una lentitud cansina y confusa. Sin embargo, una sorpresa tras otra, producidas por lo que dicen y hacen los niños y los operadores, remueve al espectador del letargo del abismo que está allí como una espada de Damocles. Cada escena es única, y aparecen en forma sucesiva, recortadas por los intercambios en los controles y algunas entrevistas a los operadores, hechas de tal manera que sitúan muy bien al espectador sobre lo que están viendo y escuchando.

Se puede añadir que Á ciel ouvert invita a comentar sobre cada escena, que puede ser transformada en una viñeta para una conversación clínica. Sólo algunos ejemplos: los diferentes hitos que va estableciendo cada niño, el antes y el después; el límite de la puerta que se abre y se cierra; el sentarse a la mesa a gozar de la comida con los otros mediando las reglas; el malestar del acto insistente del niño es desplazado hacia otra posibilidad por el operador con la simple invitación, mediante la palabra, de realizar otra actividad; el ritmo ordenado de la música con una guitarra; el ejecutar una melodía con una flauta, la elaboración de un texto-receta con la manipulación de los ingredientes, aún si hay asco.

El final, muy valioso. La niña que es perseguida desde atrás por Mariana y su cámara, corre lento, y juega riéndose, de tal manera que logra distanciarse de lo que podría ser la mirada invasiva del Otro. Se desplaza sobre una línea recta, imaginaria, en algún lugar de un campo abierto y a cielo abierto.

Fuente: Tomado del boletín, A cielo abierto. 22/07/2014