SEPTIEMBRE
2014
N°11

CONEXIÓN

La antena
Lizbeth Ahumada Yanet, Presidente de La Antena infancia y juventud de Bogotá (www.infanciayjuventud.co)

- ¿Puede explicarnos cómo apareció la idea de crear la Antena Infancia y Juventud de Bogotá que en el último Congreso de la AMP se evocó como ejemplo de la acción lacaniana en la NEL?¿ En qué consiste? ¿Cuáles son sus efectos sobre la ciudad?

Entonces, La Antena Infancia y Juventud de Bogotá –que Jacques-Alain Miller al conocer el proyecto, me propuso vincularlo a la Universidad Popular Jacques Lacan-, reúne un grupo de personas de diversos ámbitos del saber, que de alguna manera han sido sensibles a la necesidad de la presencia del analista de orientación lacaniana en problemas acuciantes devenidos fenómenos de población. Podríamos decir que es la puesta al trabajo de una concentración transferencial -en reserva- con el saber psicoanalítico por la vía de la posición de analizante, de riguroso lector, de participante de seminarios de psicoanálisis, de académico o ilustrado conocedor, de persona que de oídas sabe del beneficio de la experiencia, o de quien ha podido constatar que el tratamiento analítico ha dado esperanzas para aquel que no las tenía; en fin, aquellos que creen que el discurso analítico puede operar sobre la realidad, incidir en ella; puede cambiar el modo de hablar de los síntomas, perturbar el modo en que se los hace consistir; localizar la responsabilidad del agente del discurso que produce las formas de nominación, sutiles a veces, siempre anónimas, al servicio arrollador del enigma que representa un sujeto. Ennoblecer el enigma al punto de buscar sus pistas solo en la lengua privada de un sujeto, sitúa la ética que orienta la práctica del psicoanálisis; siendo posible ponerla a prueba también en la aplicación de sus principios en el debate de las ideas. En este trayecto hemos estado acompañados por un Comité Consultivo compuesto por colegas de la AMP que, aunque residen en lugares lejanos, la cercanía de su deseo, de su experiencia, de su disposición, se siente en cada contribución, en cada texto que elaboran, en la humildad en la transmisión de sus hallazgos, de su ideas; es decir, se trata de la cercanía de una causa común. Ellos, dan cuenta de la aplicación del psicoanálisis a la institución, a las problemáticas infantiles que comprometen varios actores y que requiere ponerse de acuerdo en lo más vital de la práctica: la producción del sujeto ante la intensidad de su padecimiento. Los nombro: Daniel Roy, Jean-Claude Maleval, Philippe Lacadée, Virginio Baio, Jean-Robert Rabanel, Bruno De Halleux, Vilma Coccoz, Chiara Mangiarotti. Algunas de las Instituciones en las que estos psicoanalistas trabajan: Nonnete, Antenne 110, Le Courtil, Fundación Martin Egge.

No solo queremos ser un grano de arena, más bien pequeña montaña, como la que un niño, jugando en la playa, puede construir. Esto permite razonar el discurso al que servimos, demostrar, cada vez que lo aplicamos, los fundamentos de su práctica, renovar el compromiso con sus principios, flexibilizar, intercambiar, conversar, y eso se hace con quienes no son de la parroquia o no parten de entender lo que decimos; esto me parece a mí, es un claro ejercicio de formación constante que exige estar al tanto de la "temperatura ambiente", ser en este sentido un termómetro atento a las condiciones que se van creando como realidades, a las formas idiosincrásicas sobreentendidas, a los saberes de actualidad que comandan el discurso político; en fin, nada diferente al desafío de Lacan de que el psicoanalista debe estar a la altura de la época. Debemos detenernos a pensar que eso puede producir una marca en el campo de la acción, y eso pienso es fundamental para los psicoanalistas orientados por la enseñanza de Lacan. Por ejemplo, me parece que es la idea de Lacan cuando dice que hay algo que permite forzar el autismo de a dos que sería el psicoanálisis, o sea considerar que lalengua es un asunto común, un asunto de hacerse entender. Es el ámbito del psicoanálisis aplicado que no se puede entender sin los resortes del psicoanálisis puro que funciona como embrague de acción. Es el fundamento, la razón de una pragmática hecha experiencia. Establecimos una página web no especializada, para ser leída, consultada, por aquellos a quienes interese lo que allí proponemos y que se dirige a aquellos que no necesariamente saben o sabían del psicoanálisis; sino a aquellos que pueden querer saber. En la página reunimos escritos, difundimos actividades, aludimos a ciertos desarrollos de las tres líneas de investigación que actualmente nos convoca:

  1. Autismos y psicosis en niños y jóvenes. Hacia una práctica dialogada.
  2. Inclusiones y segregaciones en el campo educativo. Contraexperiencias.
  3. Guerra, infancia y juventud.

Establecimos la regularidad de seminarios en cada línea que no pretenden ser dictados de conciencia; más bien son espacios donde circulan las ideas, la experiencia, el intercambio y los puntos de inflexión donde es posible construir un campo de saber variado, de elaboración conjunta, con la orientación que brinda nuestra clínica, que inspira a hacer de cada experiencia algo único y que invita a echar luz sobre las lógicas en juego en el hacer; es decir, proponemos agregar al hacer el saber, y esto produce entusiasmo y anima a esclarecer los resortes últimos del obrar.

 

Razón de Las Líneas de Investigación Iniciales de La Antena

Algunos factores de la coyuntura Nacional precipitaron la puesta en acción de lo que era claramente el deseo de estar presente en el diálogo de saberes que se daba en la ciudad. Previa constatación de que el psicoanálisis lacaniano en tanto tal, estaba un poco al margen de los acontecimientos que hacen convulsionar diferentes estamentos de nuestra sociedad. Es un deseo que reconozco como propio, el de hacer valer la diferencia del discurso analítico en el océano de los saberes, el de poder participar de los debates sin ceder en los principios ni en la ética de nuestra práctica, el de poder incidir en algo en el curso de pequeños y grandes acontecimientos que involucran al sujeto que siempre se desmasifica cuando se lo hace aparecer. Seguramente mi vida académica en general y mi vida personal en particular, ha alimentado ese deseo. Señalo básicamente dos de estos factores: La presencia masiva –estadísticamente hablando, del autismo en lo social como tal, que se da tardíamente y de manera estruendosa. Sus portavoces más significativos son los profesionales de la educación y, claro está, los padres y familiares de los niños que se acercan a él. El contexto: La aplicación de la ley que el Estado Colombiano promulgó relativa a la inclusión en el aula escolar de todos los niños sin excepción, sin reserva alguna, deja a las instituciones sin criterios selectivos de admisión, bien en lo público, bien en lo privado. Los niños diagnosticados con el nombre de Trastorno del Espectro Autista empezaron entonces a brotar de las piedras, ciertamente de las edificaciones educativas, no de las clínicas; y aparecieron de manera desafiante a la declaración de la carta de los Derechos del Niño. Del Derecho a la educación. Es de la boca de los educadores que se profiere el grito más agudo, no sin angustia, frente al escollo de no saber qué hacer ante esta exigencia hecha ley: enseñar, acoger a los niños sin distingo selectivo; con la culpa a cuestas por haber cedido su labor a la "terapéutica" y hacer de los diagnósticos una insensata herramienta para determinar la impotencia pedagógica. No podemos pasar por alto que lo imposible de la educación proclamada por Freud se viste, con el favor del diagnóstico clínico, de impotencia. Como sabemos, la palabra crea una realidad. Así, la llamada inclusión ha conminado a erigir las banderas del autismo en pro de sus Derechos, pero también, y sin preverlo, ha inoculado el deseo de saber sobre él, más allá de los expertos en terapia y en educación especial, que no han podido dar ninguna indicio de orientación ante este angustiante mar de confusión. Es en los impases del amo, en su vacilante conducción, donde el psicoanálisis lacaniano puede hacer que lo encuentren, allí puede ofrecerse; porque no desconoce el límite, al contrario, su ética se nutre del límite como fundamento de su acción. El autismo como síntoma de la educación puede encontrar con el psicoanálisis la dignidad del síntoma subjetivo y no el nombre coyuntural al servicio del discurso del amo. La compleja e inquietante relación educación-terapéutica ha hecho suficientes e históricos estragos, y el psicoanálisis se debe interponer en medio de esa funesta relación develando su inexistencia, mostrando la ilusión perversa de su armonía. Porque es en efecto una de Las ficciones fundacionales –para tomar el título del libro de Doris Sommer, de la desviación de los fines de la educación.

 

Conflicto armado

También puedo mencionar el conflicto armado perpetuado que ha signado el destino de nuestro país. Una generación de la que hago parte ha hecho del conflicto una suerte de ser. Y, entonces, debemos pensar no solo en las consecuencias de ello sino también en las futuras generaciones representadas en los niños y en los jóvenes que habitan o empiezan a habitar esa forma de ser. Nociones como verdad, memoria, trauma, post-trauma, guerra, víctima, conflicto, perdón, reconciliación, reparación; han devenido un marco instrumental usado por los estamentos de poder y los políticos de turno. Hemos visto cómo se ha configurado un modo discursivo que induce posiciones éticas confusas que enmascaran la ausencia del tiempo de comprender propio del tiempo subjetivo. Para nosotros, pensar sobre esto, con otros, que trabajan allí, muy cerca a los dictámenes del amo, nos permite despejar lo que está en juego y establecer un bien-decir relativo a lo que conlleva suponer un sujeto en todo lo que le acontece. Ese margen de libertad es a lo que apuntamos en esta línea de trabajo que tiene como interlocutores a maestros que trabajan con población infantil (hijos de víctimas o de victimarios), filósofos y politólogos que trabajan en la configuración de Memoria Histórica, universitarios, psicólogos que atienden esta problemática, sociólogos y trabajadores sociales que escuchan testimonios de diversa índole, historiadores que intentan formalizar el conflicto colombiano; en fin, personas interesadas en ir más allá de la demanda inmediata y burocrática. El seminario sobre Los discursos de la Guerra empezará a ser el Centro de esta acción orientada por el psicoanálisis lacaniano a comienzos del mes de septiembre. Previendo además configurar una serie de Encuentros sostenidos al estilo de una semana de trabajo, como lo ha sido la Semana del Autismo. Por ejemplo, La semana del deber de la memoria, por qué no? Veremos.