SEPTIEMBRE
2014
N°11

NUESTRAS CONVICCIONES

La acción lacaniana, respuesta a un desafío
José Fernando Velásquez, , Vicepresidente de la NEL

Lacan nos provoca un desafío en el texto de "Radiofonía" donde habla de una incidencia política en la cual el psicoanalista tendría su lugar, y agrega con ironía "….. Si fuese capaz"[1]. No es una tarea titánica, sino más bien simple, humilde, discreta. La respuesta es lo que llamamos "Acción Lacaniana".

El campo para la acción. La primera situación que me planteo es dónde se lleva a cabo esa acción. El trauma específico de esta época es que la Ley, el Edipo no se sostienen más; hay un nuevo lenguaje que ya no vehiculiza las tradiciones establizadoras para el sujeto. Ello confronta directamente a cada uno con inventarse un saber hacer: a esto llamamos "la civilización del trauma". El individualismo agresivo es la norma del comportamiento, así sea en pequeños guetos o tribus, como medios que rescatan algo de lo singular. Entonces, si pensamos escenarios para la Acción Lacaniana generalmente los vamos a encontrar frente a aquellos sujetos más sensibles a la caída de dichas ficciones sociales.

Una advertencia. El Otro social de nuestro tiempo ejerce una presión cada vez mayor sobre cualquier disciplina con sus exigencias y condiciones para normativizar, regular, objetivar lo humano y sus medios de existencia. El mercado y la evaluación exigen un "para todos", rápido y eficaz. En ese marco la clínica psicodinámica ha encontrado el límite, y en su lugar el cientificismo arrincona las prácticas "psi" hacia un conductismo que sirve al reduccionismo biologicista. Miquel Bassols nos advierte que en este escenario es cuando más debemos cuidar la especificidad de la experiencia analítica. "Uno de los peligros es la psicoterapeutización del psicoanálisis en detrimento de la brújula de lo real que le es propio".[2]

La "misión". Mientras que la Acción Lacaniana denuncia que la estandarización de las prácticas tiene su contracara en la segregación, la particularidad del real del que se ocupa el psicoanálisis se ubica más allá de los ideales, de los derechos humanos, en una segregación inserta en cada ser hablante dada por el autismo de su goce. Lo que la Acción Lacaniana toma como puntal para su hacer es un revés de cualquier "misión" organizativa, algo que suena inhumano o contrario a todo el positivismo idealista: el sujeto es siempre feliz[3], sin saberlo y aún en su dolor. Esto elimina el sentido de cualquier misión ideal, el de la compasión, la piedad o la ayuda solidaria. "El efecto de un psicoanálisis, en general, es el de conducir al sujeto a la importancia de su goce por sobre el ideal. Esta prevalencia del goce sobre el ideal que parece ser un efecto de la cura analítica, marca a la sociedad contemporánea. Es sin duda una contribución del psicoanálisis a la sociedad contemporánea.[4]

La Visión. La Acción Lacaniana con su lectura orientada por lo real va a desestabilizar la tendencia del grupo social a disolver lo singular, y pone en suspenso la identidad del Nombre del Padre como un Universal. Si concebimos la Acción Lacaniana como un consultorio abierto, su lugar es el de la elaboración de la pregunta por las nuevas variables de ese Nombre del Padre, por su existencia en singular. Sabemos que no hay un único y universal Nombre del Padre, que el Padre es un síntoma, y entonces se trata de ocupar un lugar desde el cual se observe y se detecte la libertad de cómo se elige y cómo se usa cada síntoma, cada semblante, cada significante Amo en el Uno por Uno, de una manera que a cada cual le convenga: Es lo que Lacan llamó "Sinthome".

El instrumento. Captar lo real es el fundamento de la Acción Lacaniana. Este real aparece siempre como restos, tal y como W. Benjamin señalaba: "para dilucidar cómo se han comportado los comensales no hay que verlos comer, hay que ver cómo dejaron la mesa una vez que partieron".[5] No se comprende una sociedad abordándola desde sus líneas maestras, universales, sino a través de esas zonas oscuras, en los impasses, allí donde surge el sinsentido, en los pequeños detalles.

La lectura. En cada escenario para la Acción Lacaniana podemos tener dos formas de leer lo que ocurre: Si lo escuchamos desde la vía del lazo social, los psicoanalistas sabemos que para que haya lazo social es porque hay síntoma, que toda forma de vinculación con el otro se hace sintomática a partir de su núcleo de goce. Y si lo tomamos desde el punto de vista de un solo parlêtre, sabemos que su síntoma es su modo de goce. Sabemos que los seres hablantes no gozan sino de manera sintomática.[6]

Dos formas de la Acción Lacaniana: Una es la que ejerce directamente el psicoanalista en lugares en los que inventa dispositivos asistenciales y clínicos, tipo laboratorio, "como un lugar de elaboración restringida, de experimentación incluso con los diversos elementos, con los diversos metales que nos vienen dados en la clínica y que, por decir así, extraemos de las minas en cada lugar. Un laboratorio debe servir para tomar pequeñas muestras de estos metales y ver cómo operar con ellas en el crisol de la Escuela, ver qué enseñanzas podemos extraer de su análisis y de las combinaciones de sus elementos estructurales para comprender mejor cuál es la especificidad de la intervención del analista ante el nuevo real de la clínica de nuestro tiempo".[7]

Otra, es la de ofrecer una forma distinta al abordaje, donde haciendo parte de un equipo de trabajo, hace valer la función del vacío, "donde cada cual está autorizado a reinventar su práctica, tomando en cuenta la particularidad del sujeto en cuestión".[8]Desde un lugar atópico, el psicoanálisis propone una interrogación, ensaya, no comprende, perturba y así provoca un efecto despertador; no es militante, no es nostálgico; tampoco es progresista[9]. Sabe relativizar los semblantes ideales que operan como imperativos sociales superyoicos.

NOTAS

  1. Lacan, J. Radiofonía. En: Otro Escritos. Pág. 433
  2. Bassols, M. "Discurso del presidente entrante. XIV Asamblea General de la AMP".
  3. Lacan, J. Televisión, Otros escritos, pág. 526
  4. Miller, J. A. "Psicoanálisis, ciudad, comunidad". En: Salgado, M. "DISPAR 8. Semblante y Real. Buenos Aires, Grama, 2010.
  5. Forster, R. "Benjamin. Una introducción". Buenos Aires, Editorial Quadrata. 2012.
  6. Miller, ibídem.
  7. Bassols, Ibídem.
  8. Ortega, Piedad. "Adolescentes deprimidos, hoy. Una perspectiva psicoanalítica". Ed. de publicaciones de la Universidad católica de Santiago de Guayaquil. Oct. 2013. Guayaquil.
  9. Miller, ibídem.