SEPTIEMBRE
2014
N°11

SECCION ESPECIAL
Las mujeres en América Latina

Mujeres latinoamericanas en el espacio de lo público
Beatriz García Moreno, NEL- Bogotá

El discurso de la ciencia ligado al del capitalismo ha determinado cambios significativos en las esferas de lo público, lo privado y lo íntimo, y uno de ellos se refiere al ingreso masivo de las mujeres a la esfera pública. Este fenómeno que se generalizó en muchos lugares del mundo luego de la Segunda Guerra Mundial, en medio del debilitamiento de los ideales del nombre del padre, ocurrió también en América Latina con las particularidades propias de una región abocada a procesos de modernización ligados entre otros, a una reciente industrialización, a violencias diversas derivadas de situaciones socio-políticas, a procesos intensos de urbanización y a la lucha por un reconocimiento en el campo de la geopolítica.

En medio de este complejo panorama, las mujeres dejaron de desempeñarse únicamente, en la esfera privada destinado a la vida familiar, y se vincularon a la pública regida por el discurso del amo y sus instituciones diversas. En esta salida las mujeres, antes destinadas a los ámbitos privados e íntimos de la institución familia, se han visto enfrentadas a hacerse un lugar en la lógica fálica de lo público, sea en la sostenida por el amo en lo que atañe a la política y a lo laboral, sea en lo relacionado con el discurso universitario y sus señuelos de saber-tener-poder. Si bien es cierto que por estructura, las mujeres están insertas en mayor o menor grado en una lógica fálica, no todo está cubierto por ella, y los excesos que responden a un goce femenino primario no ajustado al significante, hacen su aparición y perturban la esfera de lo público de modos diversos, bien por sus demandas que no cesan, bien por las posturas irreconciliables que manifiestan.

Las luchas por la igualdad en derechos políticos, sociales y salariales, adquiridos inicialmente por los hombres en el siglo diecinueve, han sido tema permanente de las reivindicaciones de las mujeres en América Latina en el último medio siglo, al igual que otras para situarse como sujetos de derechos en medio del falocentrismo imperante. Desafortunadamente, mientras esto sucede, el goce femenino que las constituye al no ser reconocido y manejado, se convierte en obstáculo para lograr sus metas. En el discurso universitario ligado a la modernidad, las mujeres latinoamericanas, que vale decir, han ingresado masivamente, han encontrado un espacio fértil para dar consistencia al "ser" a través del saber-tener, no sin el juego de la mascarada femenina, que si bien deja ver su relación con el goce fálico, es desbordada en un no-todo propio del goce femenino que las habita, el cual a la vez que irrumpe en lo establecido con interrogaciones diversas, consume a las mujeres en sus afanes por responder a amos que no pueden satisfacerlas.

Pero la posibilidad del saber también las ha llevado a preguntarse por su subjetividad y a abrir caminos para ser de otra manera, con otras palabras que den causa a sus deseos y permitan el manejo de sus goces. En esta perspectiva las artes en sus diferentes manifestaciones, ofrecen múltiples ejemplos[1], en los cuales muchas de ellas si bien enfrentan reivindicaciones subjetivas y sociales diversas, lo hacen incluyendo sus cuerpos y buscando dar forma a sus goces.

Antígona, en su acto de enterrar a su hermano Polineces más allá de la prohibición establecida, anunció un camino que tendría diversas manifestaciones en los movimientos y acciones de mujeres en América Latina. La violencia de este subcontinente, que ha adquirido recientemente, tintes diversos, ha convertido a las mujeres en protagonistas, bien situándolas como víctimas, bien convirtiéndolas en sujetos que enfrentan lo real de la guerra con acciones que sólo pueden sostenerse desde una posición femenina. En diferentes países como Colombia, Argentina, Chile, México, las mujeres se han encargado de enterrar a sus muertos y de buscar incansablemente a sus desaparecidos. Son ejemplo de ello, las madres de la Plaza de Mayo que buscan a los desaparecidos por la dictadura militar, o las mujeres de Chile que van al desierto de Atacama por indicios de los cuerpos de sus seres queridos para darles enterramientos, y las mujeres de Juárez que buscan a sus compañeras violadas y asesinadas. Diferentes movimientos de mujeres se han alzado contra la violación y abuso de sus cuerpos, llegando incluso a proponer consignas como las de no prestarse para ninguna relación sexual con los hombres. Los cuerpos de las mujeres, convertidos en trofeos de guerras económicas y políticas, revelan la existencia de una guerra más profunda ligada al terror de aceptar la lógica de goce que las habita, y a no poderlas y poderse someter por entero, a la lógica fálica[2].

La presencia de las mujeres en lo público ha puesto en evidencia la imposibilidad de la relación sexual y ha acarreado síntomas diversos que se vuelven tema de interés para el psicoanálisis entre los que pueden mencionarse, la feminización generalizada en medio del mandato a la virilización, las violencias generadas contra los cuerpos de las mujeres, pero también, las acciones emprendidas por ellas para adquirir una posición femenina desde un saber sobre su condición de sujetos de deseo y de goce, como lo atestigua los caminos abiertos por el psicoanálisis.

BIBLIOGRAFÍA

  • Elda, Shular. 2009. Mujeres, una por una. Madrid: Editorial Gredós S.A.
  • Grupo Mujer y Sociedad de la Universidad Nacional de Colombia. 2012. Pandemia del feminicidio en Colombia. Algunas de sus víctimas 2011-2012, en Revista En otras palabras..., No. 20. Bogotá: Javegraf. Pág. 178.
  • Lacan, J. Seminario 7. 2003. La ética del psicoanálisis (1959-1960). Buenos Aires: Paidós.
  • Laurente, Eric. 2010. El goce sin rostro. Buenos Aires: Tres Haches.
  • Miller, J.A. 2001. El ser y el uno. Versión online.
  • Tendlarz, Silvia Elena. 2013. Las mujeres y sus goces. Buenos Aires: Colección Diva.

NOTAS

  1. Son ejemplo en las artes plásticas, las mexicanas Frida Kahlo, Teresa Serrano y Lorena Wolfer en México, la cubana Ana Mendieta, la chilena Janet Toro, la guatemalteca Regina José Galindo, las colombianas Débora Arango y María Teresa Hincapié.
  2. En Colombia en el año 2011, fueron asesinadas 1444 mujeres. Revista "En Otras Palabras" No.20. 2012, pág, 178.